Cuando se habla de videojuegos ambientados en República Dominicana, la mayoría piensa en superproducciones extranjeras que usan el Caribe como decorado. Pero hay otra historia menos conocida y mucho más interesante: la de los dominicanos que hacen videojuegos. Desde el primer título educativo del ITLA en 2008 hasta el éxito internacional de Kulebra and the Souls of Limbo en 2025, una pequeña comunidad de estudios y creadores independientes está construyendo una industria con sello propio y con identidad caribeña.
Es una industria joven y pequeña, pero con hitos reales. Sus juegos hablan de historia dominicana, de coloquialismos del barrio, de folclore latinoamericano y de la vida cotidiana del país. Y lo hacen desde estudios locales, con equipos reducidos y mucho esfuerzo, en un mercado global dominado por presupuestos de cientos de millones de dólares.
Trinitaria, el primer videojuego dominicano
El punto de partida tiene fecha: 7 de febrero de 2008. Ese día, el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) presentó Trinitaria, un videojuego de aventura educativo reconocido como el primer videojuego hecho en la República Dominicana. El juego se desarrolló en unos seis meses por un equipo encabezado por Rodolfo Pezzotti, Walky Abreu y Marcos Marmolejos, y se presentó en el Hard Rock Café de Santo Domingo.
Trinitaria recreaba la gesta de los trinitarios y la fundación de la República con una idea clara: enseñar historia jugando. El juego se distribuyó de forma gratuita y fue presentado como el primer videojuego educativo del país. Durante años se lo consideró perdido, hasta que en 2025 un usuario de la comunidad Lost Media Wiki logró recuperar el instalador original contactando con uno de sus creadores, y el juego volvió a estar disponible para quienes quieran conocer el origen de la industria dominicana.
Kulebra and the Souls of Limbo, el salto internacional
El mayor éxito reciente del desarrollo dominicano tiene nombre de culebra. Kulebra and the Souls of Limbo, del estudio Galla Games, fundado por los hermanos dominicanos Paulo y Pavel Lara, se lanzó el 16 de mayo de 2025 para PC, Xbox Series X|S y Nintendo Switch, con el sello de Fellow Traveller, una editora especializada en juegos narrativos independientes.
En el juego, una serpiente debe ayudar a las almas atrapadas en el limbo, en una aventura inspirada en el folclore latinoamericano que combina exploración, puzles y una historia con mucho corazón. Llegó disponible desde el primer día en Xbox Game Pass, lo que lo puso delante de millones de jugadores en todo el mundo, y recibió la atención de la prensa internacional. Es la primera vez que un estudio dominicano coloca un juego propio en las grandes plataformas con ese nivel de visibilidad.
Dominican Power, el juego que pregunta qué tan dominicano eres
Frederick Ventura, egresado de Ingeniería Civil del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), creó Dominican Power como un proyecto personal para poner en práctica lo aprendido en una asignatura de programación. En el juego, el personaje llega al país sin un peso en el bolsillo y con una deuda que debe pagar en 30 días, entre coloquialismos, lugares emblemáticos y trivias sobre la cultura dominicana al final de cada nivel.
Lo que empezó como una tarea de clase se convirtió en un fenómeno: en sus primeros ocho meses, Dominican Power superó las 400.000 descargas en Play Store, iOS y PC. Ventura convirtió el proyecto en la empresa DoGame y hoy trabaja en su siguiente título, El Trabucazo, publicado en Steam como The Blunderbuss, un juego que también bebe de la historia y la cultura del país.
Una comunidad que se organiza
Detrás de estos juegos hay una comunidad pequeña pero organizada. Marco Marmolejos, uno de los creadores de Trinitaria, es hoy director del estudio Entytec y presidente de la Asociación Dominicana de Desarrolladores de Videojuegos (ADDV), además de organizador del Game Developer Day, la primera conferencia de desarrollo de videojuegos del país. Su trabajo como docente en el ITLA ha formado a buena parte de la nueva generación de desarrolladores locales.
Las instituciones también han empezado a mirar el sector. El Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual impulsaron un diagnóstico de la industria dominicana de los videojuegos en 2023, que destacó su crecimiento y su potencial exportador dentro de la Estrategia Nacional para la Exportación de Servicios Modernos. En marzo de 2025, el BID dedicó una sesión completa al sector de los videojuegos en República Dominicana.
Los retos que quedan
El camino no es fácil. La financiación escasa, la fuga de talento hacia empresas extranjeras y la falta de apoyo institucional son los reclamos habituales de los desarrolladores locales, que muchas veces terminan trabajando para estudios de otros países. Pero la base ya existe: formación en el ITLA y el INTEC, estudios independientes, una asociación que agrupa al sector y juegos que ya compiten en el mercado internacional.
La próxima vez que un juego dominicano aparezca en una gran plataforma, no será una sorpresa: será la continuación de una historia que empezó en 2008 en un salón del ITLA, pasó por el barrio y la historia patria, y hoy se juega en consolas y ordenadores de todo el mundo. La identidad caribeña, al parecer, también se juega.
Fuente: INTEC







0 comentarios:
Publicar un comentario